Ser un hermano significa ser testigo del amor de Dios en cada momento de nuestra vida; y vivir con humildad, paciencia y servicio; para encontrar a Cristo en nuestros hermano y en cada hombre, mujer, y niño, sin importar quiénes sean; y acoger a Cristo con brazos amorosos. Ser hermano también significa vivir una vida de alegría y celebración, ejemplificada en las Oraciones Diarias y en la Sagrada Eucaristía. En verdad, esto significa vivir de tal manera que la vida misma no tendría sentido si no fuera por la presencia del amor de Cristo Nuestro Redentor.
Sobre los votos
Un hermano hace el voto de pobreza dedicando una parte del fruto de su trabajo a la Iglesia y a la Hermandad.
Un hermano hace el voto de castidad de la siguiente manera: la castidad es la decisión de vivir con todos en el amor, respetando la integridad de cada persona. No es una negación de la propia sexualidad ni de la capacidad de amar, sino una dedicación total de uno mismo a Dios, para ser libre de amar a los demás sin intentar poseer o controlar.
Un hermano hace el voto de obediencia a Jesucristo como su único Señor y Salvador, a la disciplina de la Iglesia Episcopal, las disposiciones de la Regla de la Hermandad, al Ministro General y demás autoridades pastorales, según corresponda.
Sobre la vida de un hermano
El objetivo de un hermano será vivir de manera consciente y activa, en comunidad y en lo individual, de tal forma que cada momento de su vida sea un ejemplo del lema de la «Soli Deo Gloria— Solo a Dios sea toda la gloria», para que quienes lleguen a conocerlo, por medio de su ejemplo, reciban la buena noticia del evangelio de Jesucristo. Un hermano debe esforzarse por dar testimonio del amor de nuestro Redentor con serenidad, paciencia, humildad, caridad, valentía, y oración, sabiendo que no es él que traerá la luz finalmente, sino que sólo será un mensajero de Aquel que es, la Luz.
Sobre la vida de la Hermandad
Es obligación de la Hermandad apoyar la labor de un hermano en su propio testimonio del evangelio. Cada hermano es vital para la Hermandad y es un miembro integral del cuerpo. Evitemos que ningún hermano sea afectado por la negligencia o descuido, ignorancia, u orgullo; sino que cada uno sea continuamente fortalecido y reforzado, con amor fraternal, los unos hacia los otros.
Sobre la labor de la Hermandad
La labor de la Hermandad consiste en dar testimonio del amor de Dios en Cristo Jesús, que ha sido otorgado gratuitamente a nosotros, y a toda la creación. Esta revelación crece y se nutre en una vida en diálogo con Dios, y se alimenta diariamente de la oración dinámica y la meditación, viviendo plenamente en el mundo secular.
Cada hermano desarrollará los talentos que Dios le ha dado en su servicio en el trabajo y la liturgia de la Iglesia. Cada hermano utilizará estos talentos como mejor pueda en el apostolado y el ministerio al que ha sido llamado.
Sobre la liturgia y la oración común
Es obligación de cada hermano participar en la celebración Eucarística al menos una vez por semana y, cuando sea posible, una vez al día. El hermano deberá prepararse adecuadamente y dar gracias por este privilegio.
Es obligación de cada hermano rezar diariamente los oficios diarios y para ello se utilizará el Libro de Oración Común, o el libro de oración común autorizado de la iglesia nacional o provincial donde resida el hermano. Otros oficios sólo pueden ser sustituidos cuando el hermano participe en una liturgia comunitaria o pública.
Sobre la devoción privada
Se requiere que cada hermano medite un mínimo de quince minutos al día.
Cada hermano dedicará dos horas o más a la semana al estudio de las Sagradas Escrituras u otra materia sobre la vida espiritual.
El ejemplo y las enseñanzas de nuestro patrón, San Gregorio Magno, serán consideradas en gran estima por cada hermano. Una parte de su biografía o de sus escritos se incluirá en la lectura anual de cada hermano, que será asignada por el Ministro General en el Capítulo Anual.
La fortaleza de la Hermandad depende de la vida en oración de cada hermano.
Sobre la renovación individual
Cada hermano hará un examen de conciencia cuidadosamente sobre su observancia de la Regla y, informará según lo indicado. El hermano prestará atención a cualquier encomienda o consejo como resultado de este informe.
Todos los hermanos estarán atentos a la posibilidad de un retiro el fin de semana más cercano a la fiesta patronal de la Hermandad, o en los días de témporas.
Sobre el trabajo del apostolado
El trabajo siendo nuestra participación en la creación y nuestra colaboración con Dios en ella; para que nuestro trabajo pueda ser santificado. Todo trabajo es igual en gloria, honor, e importancia, y el trabajo de un hermano debe reflejar estas cualidades. Teniendo en cuenta que todos los talentos son dones del Espíritu Santo, cada hermano debe usar sus talentos para la gloria de Dios y en servicio a nuestro prójimo. Por lo tanto, debemos dar lo mejor de nosotros mismos.










